“Los FabLabs son un punto de encuentro para conectar emprendedores con empresas"

Hablamos con dos de los impulsores del respirador de emergencia OxyGen de la empresa Protofy.XYZ, Ignasi Plaza, CEO, y LLuis Rovira, CTO.

Durante el primer Estado de Alarma en España, la falta de material sanitario fue uno de los grandes problemas de la lucha contra la COVID-19. Ante la situación, la empresa catalana Protofy.XYZ desarrolló el respirador de emergencia OxyGEN con tecnología low tech y low cost para que llegara a todas las partes del mundo con un hardware libre. Entrevistamos a Ignasi Plaza y el Luis Rovira, cofundadores de Protofy.XYZ, makers e impulsores del respirador de emergencia OxyGEN.

Enhorabuena por vuestro respirador OxyGEN, que ha sido todo un éxito. ¿Qué expectativas teníais al principio? 

Ignasi Plaza: Cuando empezamos no teníamos ninguna expectativa. Éramos inocentes y esperábamos que el confinamiento durara dos semanas, así que pensamos que, como no podíamos trabajar, sería útil encontrar alguna solución muy sencilla con un mecanismo fácil o que, incluso, un invento fácil que la gente pudiera reproducir en sus casas, en los Fablabs o en los makerspaces. 

Lluís Rovira: Nosotros lo imaginábamos como una cosa global, que lo colgaríamos en Internet y que pudiera ayudar en cualquier lugar.

¿Qué es lo que os hace sentir más orgullosos? 

IP:
 El hecho que el dispositivo haya dado la vuelta en el mundo en tan poco tiempo y que sea un dispositivo médico que se haya reproducido tantísimo. Sirve de ejemplo de que hacemos las cosas con buena metodología e intentando ser inteligentes. Obviamente, debido a las circunstancias pudimos ir más deprisa de lo que sería normalmente. 

Empezasteis a pensar a diseñar el respirador de emergencia OxyGEN cuando visteis que en Italia estaba habiendo problemas con los respiradores. ¿Surgió como una respuesta espontánea o ya prevéis que podía fallar el sistema y que se necesitaran respiradores?
 
IP:
 Nuestra primera idea era hacer una aplicación en la que, si te infectabas, se avisara a la gente con la cual habías estado los últimos días. Sin embargo, la Generalitat nos dijo que ya lo llevaban muy avanzado y que, incluso, los coreanos también tenían hecha alguna aplicación. Entonces, se nos planteó la idea de diseñar y fabricar respiradores a partir de algunas llamadas que hicimos a gente de nuestro alrededor proveniente del sector de la innovación como por ejemplo Xavi Verdaguer de Imagine. Fueron como 4 o 5 personas que nos plantearon la idea de hacer respiradores, así que decidimos sacarlo adelante.

 
Versión del respirador OxyGEN prototipado en el FabLabSant Cugat. Autor: FabLab Sant Cugat.

Versión del respirador OxyGEN prototipado en el FabLabSant Cugat. Autor: FabLab Sant Cugat.

 

En total, decís que sois una comunidad global de 5.000 personas. ¿Cómo os habéis organizado para que pudiera colaborar toda la comunidad? 

IP: Sí, llegamos a ser 5.000 personas en un momento de muchísima participación. Nosotros nos organizábamos con la herramienta Discord, que se usa mucho en el mundo maker. Dentro de la comunidad, teníamos gente que estaba en el canal español, en el canal catalán, en el inglés, en el francés... y era una manera de estructurarnos. En Protofy.XYZ teníamos 4 personas dedicadas todo el día a apoyar en la comunidad, a enviar a información y a resolver las dudas que iban surgiendo.

Decís que el equipo de Protofy.XYZ está formado por perfiles en “forma de T”; horizontales, pero especializados. ¿Os definiréis también como makers?

IP:
 Sí, claro. Nosotros somos los típicos que lo hacemos todo. La pintura de las paredes, la instalación eléctrica...aquí todo lo hemos hecho nosotros. Somos absolutamente makers. 
LR: Sí, la posición de entrada a Protofy es ser maker y sentirte maker.

Antes de que el respirador llegara a grandes empresas como SEAT para producirse a gran escala, se prototipó en los FabLabs. ¿Por qué es importante la colaboración con los FabLabs o makerspaces? 

IP: Los Fablabs o makerspaces nos permite ser ágiles y rápidos. Son lugares en el que puedes fabricar casi lo que quieras de manera rápida y, además, son gente que también son makers y que están acostumbrados a trabajar con materia. Tienen los medios productivos y la mentalidad para prototipar.

Entonces, ¿estos son los beneficios que os ha comportado contar con el apoyo de los FabLabs o makerspaces? 

LLR: Sí, y, además, se daba la situación en que la mayoría de las empresas estaban cerradas. El único espacio que nos quedaba y que tenía herramientas y donde se podía suplir de cierta manera el material eran los FabLabs y los makerspaces.

Habéis explicado que en 17 días llegasteis a hacer 17 iteraciones del respirador. ¿Qué papel creéis que ha tenido la fabricación digital en la posibilidad de hacer tantas iteraciones en tan poco tiempo? 

IP: En las iteraciones había un balance entre la parte manual y la digital cuando se hacía el prototipado. Había mucha parte de la iteración que se hacía manualmente porque no teníamos tiempo y que se hacía sobre la marcha, encajando piezas y recortando. La otra parte se hacía en digital con el diseño en programas de CAD, conceptualizando la pieza en 3D, haciendo iteraciones en 3D para fabricar algunas piezas concretas antes de reproducirlas... Por ejemplo, no teníamos torno y necesitábamos acoplar. La forma de probar era en 3D, a pesar de que al final esta pieza se acababa fabricando de otra forma. Después, también había toda la parte que se hacía con la láser y que daba mucha facilidad.

 

Iteración 5 del respirador OxyGEN

 

El respirador OxyGEN es el ejemplo de como un proyecto emprendedor llega a producirse en una gran compañía, que no puede innovar de forma ágil. ¿Creéis que vuestra forma de innovar, más ágil, complementa a la de las grandes empresas?

IP:
 En las grandes empresas es imposible innovar tan deprisa, ya que tienen una estructura vertical en el que es necesario la coordinación con equipos grandes. No vale coordinar 5 personas que saben un poco de cada cosa y a partir de aquí, ir tirando, sino que tienen que coordinar departamentos. A veces, se da el caso que estamos haciendo innovación con una empresa que antes de que los departamentos de IT o de electrónica se organicen y tomen decisiones iniciales, nosotros ya hemos hecho todo el proceso. 
Sin embargo, hacer lo que hizo SEAT de montar una cadena de producción en serie exhaustiva es el resultado de tener esta estructura vertical de las empresas. Ellas tienen capacidad de músculo de producción y financiera que empresas pequeñas como la nuestra, Protofy.XYZ, no tenemos. En cambio, nosotros somos ágiles y podemos correr muchísimo.

¿Pensáis que espacios como el FabLab ayuda a empresas y a emprendedores a ser más ágiles en la innovación?

IP:
 El FabLab puede ser el punto de encuentro. Por un lado, gente como nosotros, que no tenemos la capacidad productiva, es fácil que lleguemos a los FabLabs que tienen las puertas abiertas para todos. Los FabLabs, a pesar de ser espacios makers, tienen suficiente nivel de institucionalización como para que venga una empresa y encargue proyectos o surjan colaboraciones. Es una muy buena parte del ecosistema para conectar empresas con emprendedores.

 Decís que en “15 días se ha desarrollado el I+D que en condiciones normales se haría en 15 meses”; una frase que recuerda mucho a la que dijo Jorge Barroso, director de Innovación de COTEC, que dijo que la innovación de 10 años se ha hecho en 10 días. ¿Tiene que haber una situación de crisis como la que hemos vivido para que todos nos movemos más rápidamente y tengamos disposición a estar conectados y a innovar?

IP: Durante la normalidad, cuando tienes tu vida y llegan las 18:00h y tienes que plegar del trabajo, piensas que lo que tienes pendiente, ya lo harás al día siguiente. Si tienes mucho trabajo, algún día te puedes quedar hasta las 3:00h de la mañana, pero si lo hace todo el mundo y siempre, llegaría un momento en que el país entero ha trabajado en un mes lo que tendría que trabajar en un año. 
Nosotros hicimos un estudio de RSC y sumamos las horas que habíamos trabajado y lo multiplicamos por la tarifa estándar que cobramos a nuestros clientes. En el cálculo comprobamos que OxyGEN, si hubiera sido un proyecto concertado por un cliente, se habría pagado a un coste de 1.050.000 €. 

LLR: En tiempo de crisis, todo el mundo se acaba sensibilizando. Tanto las instituciones como las empresas están formadas por personas. Durante la normalidad, cada uno tiene su vida personal con sus rutinas, y durante la crisis, hay una realidad para todo el mundo, así que te acabas juntando con gente que no te imaginabas y trabajas codo con codo. Esto hace que las cosas vayan mucho más rápidas. 

IP: La gente se coordina entre ellos porque falta organizarse para solucionar un problema concreto. En la normalidad ya están coordinados, y por eso, tiene esa forma de empresa. Si el objetivo es salvar el país, todo el mundo se coordina para hacerlo.

¿Qué hay que cambiar para agilizar la innovación? 

IP:
 Es un tema de mentalidad totalmente. Nos tenemos que dar cuenta que el mundo es muy ágil y cambiante y que nos tenemos que ir adaptando o tendremos un problema. Además, tenemos que ser capaces de tener los medios productivos y ahora mismo, en Europa es complicado. 
En Shenzhen está pasando que alguien idea un producto y el día siguiente está fabricado y construido. Esto aquí es muy difícil que pase.

 
Respirador OxyGEN prototipado en el FabLab Sant Cugat. Autores: Xosé Lois Piñeira y Théo Laverne.

Respirador OxyGEN prototipado en el FabLab Sant Cugat. Autores: Xosé Lois Piñeira y Théo Laverne.

 

Durante el primer Estado de Alarma, muchos equipos de todo el Estado trabajaron en el desarrollo de respiradores como, por ejemplo, Leitat, Reesistencia…Había muchos equipos trabajando en soluciones parecidas. ¿Habría sido una buena idea conseguir colaboración entre todos los equipos?

IP:
Estuvimos colaborando, pero conceptualmente, había ideas que se distanciaban mucho de lo que nosotros hacíamos y de cómo podía ser, cómo interactúa el médico con la máquina, qué beneficios tendría, qué materiales tiene, qué medios de producción había disponibles, qué fabricantes nos pueden ayudar... Entonces, o estás de acuerdo en estos puntos que son de base o la colaboración se hace muy difícil. A veces, empiezas con la misma base y se comparte información como qué parámetros son importantes de controlar, qué tipo de documentación se necesita..., pero después el tipo de concepto cambia. 

Nosotros decidimos hacer el OxyGEN como una solución low tech, que fuera de impacto para solucionar el problema en el momento, porque creemos que cuando pasara un mes y se abrieran las fábricas de respiradores, ya no habría demando. O corríamos mucho o no tenía sentido. En cambio, hubo gente que se decidió por otras estrategias, mucho más complejas y con mucha más electrónica. 
La Reesistencia, por ejemplo, nos continúa diciendo que el Ambu no funciona y eso que ya lo hemos probado con pacientes...

También hay otro matiz importante y es quien quiere ganar dinero y quien no. El modelo de negocio que hay detrás es muy relevante.


A pesar de todo, el OxyGEN es el único que ha conseguido la denominación de Ensayo Clínico por parte de la Agencia Española del Medicamento y Productos Sanitarios. ¿Qué ingrediente creéis que ha marcado la diferencia? 

IP: Por varios motivos. Nosotros fuimos los primeros y contábamos con el equipo de divulgación de SEAT que nos ayudó muchísimo. También había gente poderosa que creía en el respiradero OxyGEN y que nos apoyó.

LLR: Nos ayudó mucho la posibilidad de ir a los laboratorios IDNEO, que fue un factor clave, puesto que pudimos optimizar los tiempos de fabricación.
También recibimos apoyo de los hospitales, sobre todo del Hospital Trias i Pujol, que incluso, sus especialistas hablaron con la Agencia del Medicamento para explicar el proyecto. 

IP: Sí y el Hospital nos abrió las puertas de la facultad y esto fue muy útil. Además, el más importante de todo es que el aparato es funcional.

¿En qué punto os encontráis ahora mismo con OxyGen? 

IP: El OxyGen continúa apoyando en otros países en el extranjero. En España está parado, aunque SEAT sigue trabajando en una versión más avanzada con más electrónica. Se repartió en los hospitales y algunos lo usaron de forma puntual, pero justo cuando llegó a los hospitales, bajó la curva y, por suerte, dejó de tener sentido. Sin embargo, en otros países hizo mucha falta. De hecho, hay organizaciones en el mundo que lo han sacado sin la aprobación de sus gobiernos, pero que hacía mucha falta en los hospitales y que se ha usado. Nosotros hemos enviado respiraderos de emergencia a varios países que hacía mucha falta como por ejemplo en Bolivia, donde hemos enviado 60 unidades.

Y para acabar, ¿en qué trabaja ahora Protofy?

IP: ¡Uy! En muchas cosas... Estamos haciendo unas fuentes de agua por la calle, un sistema de parking de motos para que no te puedan robar la moto cuando aparcas en un lugar público, un sistema de alarmas, la electrónica por unos globos que van a la estratosfera, una app de Delivery para hacer economía circular con el tema de los tuppers y que no haya residuos...

LLR: Tenemos otros proyectos más confidenciales por farmacéuticas.

IP: También tenemos proyectos de automoción que son proyectos de industria 4.0 que son de cosas más específicas.